Twitter tiene una peculiaridad que me ha llamado la atención -y gustado- desde un principio: en esta plataforma de microblogging se escribe “bien”, y no al estilo sms adolescente que, para ahorrar espacios, no duda en eliminar tildes y vocales de las palabras, abusar de acortamientos ocurrentes y utilizar fonemas para reemplazar vocablos enteros.

Si bien se cuenta con la ayuda de algunos símbolos comunes a internet y de otros nuevos que apuntan a crear un lenguaje o narrativa propios, en Twitter los usuarios parecen haberse puesto de acuerdo para respetar la ortografía y la gramática y usar muy pocas abreviaturas, apenas las imprescindibles, todo ello aún cuando hay que ajustarse a un máximo de 140 caracteres por mensaje.

De ahí su desafío. El programa del pajarito azul es una escuela excepcional para el arte de la síntesis, otro motivo más para que nos pongamos a ello los periodistas. Un buen tweet es tan difícil, y soberbio, y contundente, como un buen titular.

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