Hubo un tiempo en que, ante una duda ortográfica o gramatical, recurría a los tomos del diccionario o a las páginas de algún manual específico. Luego llegó una época durante la cual, desde el caos de la redacción y tras agotar discusiones y consultas internas, llamaba a un teléfono de la Academia de Letras para encontrar una respuesta. Más tarde bendije la posibilidad de enviar un correo electrónico que era respondido horas más tarde por los expertos en la materia. Hoy Fundeu (fundación de EFE y BBVA asesorada por la  RAE) ha encontrado un nuevo canal, todavía más veloz, que se ajusta como un guante a su misión y utilidad: Twitter.

Si envías un tweet con tu duda lingüística a @Fundeu recibirás la respuesta directa, pronta y personalizada en 140 oportunos caracteres. El de esta cuenta es, para mí, uno de los usos más prácticos y mejor aprovechados que se le han encontrado a Twitter.