La recomiendo. La película británica (y very british) “El discurso del Rey” arrasó en la última entrega de los Oscar con motivos de peso, porque es soberbia. Retrata una anécdota real en torno al tartamudeo del duque de York y su lucha por corregirlo en sus frecuentes apariciones y discursos públicos ya como Jorge VI. Aparentemente banal, el filme tiene un poso mucho más profundo que consigue gracias al estupendo trabajo actoral de todo su reparto y a un guión magistral y muy poco ampuloso. Si Colin Firth destaca especialmente por su difícil papel (Oscar al Mejor Actor), el secundario perfecto que es Geoffrey Rush (para mí casi protagónico) no le va a la zaga.

Anuncios