La palabra es bonita, tiene fuerza y determinación: indignados. Ese estado compartido ante un modelo político, social y económico que no satisface hizo salir a la calle a miles de personas en Madrid el 15 de mayo y las llevó a ocupar la Puerta del Sol durante casi un mes.

Poco a poco esa rabia común se ha ido transformando en un movimiento de cambio y de presión social que se ha extendido a otras muchas ciudades de España y del mundo (la protesta es contra un sistema global, ante el que parece no haber alternativas ni protección cuando falla como en esta crisis de origen financiero).

Durante este último mes yo también he estado entre los indignados, aunque en mi caso trabajando. Es una de las coberturas más interesantes que he hecho, especialmente en la “micrópolis” que instalaron en la Puerta del Sol. Ese mini-estado espontáneo, heterogéneo, asambleario y horizontal se convirtió en una especie de reproducción a escala, intensa y vertiginosa, del ciclo vital de una comunidad.

Hemos volcado todo ese trabajo de seguimiento, análisis y reflexión en este especial y en este documental sobre Acampada Sol y el nacimiento del 15M.

Que por cierto sigue.

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