El jueves, a las 18.20, le di el relevo en la Puerta del Sol. A esas horas la plaza estaba rodeada por la policía y desierta a excepción de los agentes y de una decena de periodistas que cubríamos las manifestaciones del movimiento 15M en protesta por el desalojo de su puesto informativo de ese lugar.

Le dije que llevara su credencial de periodista a la vista, y que con eso no tendría mayores problemas con los policías.

Me equivoqué.

Pocas horas más tarde Gorka era golpeado y detenido mientras trabajaba. No hizo nada irregular ni ilegal ni había quedado en medio del enfrentamiento entre los agentes y los “indignados”. Estaba en un rincón, solo, “tuiteando” los incidentes enfrente del Ministerio del Interior.

Estuvo preso hasta el viernes por la tarde. Ese día él fue la noticia. Sus compañeros y quienes le conocen sabíamos que lo que decían los policías (que los había insultado y escupido) era mentira. Solo queríamos verlo libre, bien y denunciar la brutalidad de la agresión y la injusticia de su detención.

Gorka no cometió ningún delito, se identificó en todo momento como periodista y estaba trabajando cuando fue detenido. Por cierto, igual que los agentes, con quienes solía haber un pacto tácito de no agresión por ese estado compartido de “en servicio” .

Al otro día, ya descansado, duchado y comido, él mismo comenzó a contar su historia:

Historia de un #periodistadetenido (I): La plaza tomada

Historia de un #periodistadetenido (II): Ajedrez en la Castellana

Historia de un #periodistadetenido (III): Última parada

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