La fotografía no deja de sorprenderme, especialmente por la capacidad de las imágenes -o del ojo que las descubre, las recorta y las presenta- para contar historias ricas en significado y alcance.

Por eso solía dejar caer por acá trabajos fotográficos que me cautivaban. Hoy vuelvo con este ensayo conformado por retratos de niños unidos a una imagen de su dormitorio.

Dice su autor, James Mollison, que cuando le pidieron que pensara en un reportaje sobre los derechos infantiles recordó su dormitorio de niño y cómo esa habitación definía quién era y qué tenía en aquel momento (yo también recuerdo la magia de ese espacio propio de juego y refugio, ese primer mini-mundo personal y aparentemente impenetrable e inmenso).

“Where children sleep” (“Donde duermen los niños”) muestra niños y dormitorios de todo el mundo, con el ánimo de señalar que los pequeños son iguales en todos lados pero su pertenencia a determinado entorno social, vital y económico los termina definiendo y “clasificando”.

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