El domingo 20 de este mes la mayor parte de mis amigos, compañeros de trabajo y familia próxima (en kilómetros) va a ir a votar para elegir al nuevo presidente español. Yo no.

Yo puedo elegir al presidente de Italia, país donde nunca viví, o de Argentina, donde no resido hace diez años (tengo doble nacionalidad). Pero no al de España, donde estoy desde hace nueve años y donde trabajo desde entonces, he formado una familia, tengo mi casa y pago mis impuestos.

“¡Aquí vivo, aquí voto!” es la campaña que han lanzado varias asociaciones de inmigrantes para promover un cambio en las leyes que permita que los extranjeros residentes en España puedan votar en las elecciones generales (hace un tiempo ya lo podemos hacer en las municipales). Tenemos derecho a decidir quiénes van a decidir sobre nuestra vida.

En un mundo globalizado y en permanente migración, creo que es un derecho, e incluso un deber, que resulta obvio e ineludible.

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