En las redacciones, y fuera de ellas, los periodistas llevamos un puñado de años fantaseando con nuestro Plan B. Para muchos es una angustiosa búsqueda interior ligada a la supervivencia impuesta por el desempleo, que en este oficio es un agujero negro.
Este verano, leyendo ‘un hotel en la Costa Brava’, escrito por la intrépida británica Nancy Johnstone, encontré esta cita de 1935:

“…No teníamos experiencia, ni formación para los negocios, ni apenas conocimientos de español, y dinero teníamos poco, una pequeña suma procedente de mi imprevisible padre. Nos pareció inútil invertirla en algo seguro que redondeara nuestros ingresos. Además, nuestro sueño, el sueño de todo periodista, era retirarnos al campo y “montar un pub” en alguna parte de Inglaterra”.

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