www.myvinilo.comUno de los conceptos que tuve que replantearme y reformular desde que vivo en España tiene que ver con la concordancia entre el aspecto exterior de una casa y su estado interior. En Argentina, si un edificio tiene una fachada cochambrosa y antigua, lo más probable es que la mayoría de las viviendas que alberga (por no hablar de pasillos, rellanos y escaleras) esté igual de perjudicada y descuidada. Otro tanto sucede a la inversa, por lo que al otro lado del Atlántico es frecuente ver, salpicadas en todas las grandes ciudades, ocupando selectos barrios o en destinos turísticos de alto nivel, espléndidas residencias de costosas terminaciones, dimensiones soberbias y rodeadas de jardines de cuento, cuyo interior suele corresponderse a la perfección con su opulenta fisonomía.
En España esto no es así. Al menos una cosa no necesariamente lleva a la otra. Aquí puede uno encontrarse con una casa cuyo frente aparece bien pintado y prolijo pero resulta más bien modesto y hasta anodino y, al entrar, descubrir un modernísimo ambiente con lo último en diseño y confort. O entrar a un edificio temiendo por la propia integridad física en vista del estado de la escalera, la oscuridad del hall y el abandono del portal y -como me pasó hace un par de meses- encontrarse cuatro pisos sin ascensor más arriba con un ático de ensueño asomado a las azoteas más castizas de Madrid.
www.myvinilo.comAhora recuerdo mi primera búsqueda de vivienda en esta ciudad y me río ante mis reacciones. Fue hace sólo cinco años y medio, y aunque este lapso de tiempo equivale a una breve siesta para una ciudad, en el caso de la capital de España ha sido un período de profundos cambios, desarrollo y cosmopolitización. En aquel momento desdeñé más de una oferta de alquiler sin llegar a entrar al inmueble en cuestión, espantada al ver la ropa colgando de los balcones o una fachada demasiado antigua que me hacía temer cañerías obsoletas y heladas habitaciones. ¡Qué equivocada estaba! Gran parte de los pisos han sido remodelados y reciclados a fondo y lo que aquí importa es lo que hay de puertas para adentro, como debe ser. Recuerdo en este momento -por citar el ejemplo opuesto- que en aquella ocasión también vi varios apartamentos en el exclusivo Barrio de Salamanca que me asustaron por su malísimo estado, falta de luz y altísimo precio.
En mi última mudanza estuve a punto de repetir viejas conductas, aún esclava de prejuicios trasatlánticos. Cuando llegué a la colmena donde hoy resido debí obligarme a subir y tocar el timbre de esta casa. Fue una excelente decisión y la constatación de que debía ver las cosas desde otro punto de vista.

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Las fotos que ilustran este post son de MyVinilo, una empresa que ofrece vinilos decorativos para alegrar y transformar todas las paredes de la casa. Pueden colocarse también sobre muebles, son removibles y además existe la posibilidad de crear tu propio diseño. I love it.

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