Tres días en Bonn

Anduve por Bonn. Fui a participar del Global Media Fórum y de paso recoger el premio The Bobs que le dieron a finales del año pasado al blog 233grados.com. Conocí a gente interesantísima, hablé y debatí horas y horas sobre periodismo, estuve con la gente de la redacción en español de la Deutsche Welle (el gran José, Claudia, Pablo, Emilia, Cristina, ¡gracias, un gustazo!) e hice algunas entrevistas. Ayer viernes, mientras daba un primer y último paseo por la pequeña ciudad alemana, sólo podía repetirme una cosa. Algo que ya tengo muy aprendido, pero que no deja de presentárseme cada cierto tiempo como una verdad reveladora y concluyente: “La ignorancia es muy atrevida”. Varias personas me habían advertido que Bonn era demasiado pueblerina y aburrida, sin nada para ver. A mí me pareció encantadora, con sus puestos de flores (¡baratíiiisimas, qué envidia!), sus panes riquísimos, sus incontables bicicletas y ciclistas y su avasalladora tranquilidad (sólo un par de datos: muchas bicicletas no tenían candado; los chicos, en un colegio, jugaban durante el recreo en un patio delantero sin rejas, muros ni vigilancia). O seré yo nomás, que no me canso de viajar y de observar, en cada lugar al que voy, cómo viven los demás, qué hacen, cómo visten y caminan, cuáles son sus hábitos cotidianos, cómo son sus casas. Voyeur total.


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Todo lo sucedido en Bonn está teniendo mucha repercusión en los medios, y a mí en lo personal me está dando gratísimos resultados que enumero aquí:

- Mención en The Guardian (¡uno de mis periódicos favoritos!)
- Entrevista en la Deutsche Welle
- Felicitación de La Propaladora
- Rebote de la noticia en Strange Attractor y Periodismo Ciudadano
- Crónica de mi colega y amiga Paula Carri en Aryentina

lainformacion.com

Después de varios meses de trabajo, hoy ha nacido lainformacion.com (¡Qué mejor ocasión que el Día del Libro!).
Aún queda mucho por desarrollar, pulir, incorporar y corregir, pero lo importante es que ya estamos online. El armazón tecnológico que hay por detrás es absolutamente bestial, y eso que apenas ha enseñado los dientes y todavía no ha tenido tiempo de cortarse el pelo ni de erguirse sobre sus numerosas y potentes patas. Es capaz de agregar miles de fuentes cada pocos segundos, catalogarlas, eliminar repeticiones, agrupar elementos informativos relacionados y ordenar las noticias por criterios de importancia que hemos definido previamente los periodistas.
A nosotros nos toca ahora darle valor agregado, apostar por aquellos temas que faltan en las agendas de los medios o que creemos que necesitan otro enfoque, una nueva investigación, un tratamiento más riguroso o novedoso o simplemente ser rescatados del montón. Hay mucho trabajo por hacer. Allá vamos.

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Euromisión

bruselasLo mejor que tiene Eurovisión (¿o lo único?) es que te hace tomar conciencia de lo que es realmente Europa. De su tamaño, su diversidad cultural, sus divisiones internas, sus no muy numerosos puntos de contacto y su tremendo desconocimiento acerca de sí misma. El concurso anual de música que enfrenta a candidatos de diferentes países europeos es, además de un concierto entre esperpéntico y folclórico, un apurado recuento de Estados que la mayor parte del tiempo olvidamos que existen y de los que no sabemos casi nada fuera de su ubicación geográfica (de algunos ni siquiera eso, que los ex soviéticos parecen entremezclarse en el mapa que guardamos en la mente).  Algo parecido sentí durante el encuentro de periodistas y bloggers organizado por el European Journalism Centre (EJC) en Bruselas hace dos semanas.

Acudimos tres representantes de cada país europeo, algunos de ellos estudiantes y la mayoría profesionales jóvenes en activo. La reunión tuvo como objetivo acercarnos a la realidad europea transnacional y hacernos conocer el Parlamento europeo, que tiene sede en la capital belga y donde pasamos todo un día (el primero fue de conferencias sobre periodismo y blogs) viendo su funcionamiento general y particular de las áreas de Prensa, Internet y Comunicación.

Fue una invitación interesada (pocas no lo son). En junio se celebrarán las elecciones al Parlamento europeo y  los periodistas somos el primer eslabón de la campaña informativa que desarrolla el organismo. Pero además se buscó que todos fuéramos bloggers. Y es que las nuevas formas de hacer política (y si no, vean a Obama) tienen en internet una plataforma valiosísima para ampliar su campo de acción y conseguir un diálogo directo con los votantes. Para la Unión Europea la Red puede convertirse en una herramienta inigualable para el conocimiento mutuo entre sus integrantes y la deseada unión de corazones.

thnik2Este encuentro también sirvió de acto de lanzamiento de Think About It, un concurso de blogs sobre las elecciones que realiza el EJC y del que participamos como autores invitados todos los que estuvimos en Bruselas. Vamos a escribir, cada uno desde su perspectiva local y personal, sobre el proceso electoral y sobre los temas que nos preocupan a nivel europeo.  La gente puede leer, y votar, en la página web del certamen.

Un tema importante, y que generó muchos debates entre nosotros por las desigualdades evidentes (hay países donde la educación es bilingüe) y por los problemas que supone para llegar a nuestros lectores nacionales, es que todos debemos escribir en inglés. Es el idioma que habla la Unión Europea para poder entenderse por encima de las 23 lenguas que utilizan sus 27 Estados miembros. Yo lo comprobé en Bruselas, donde hasta las charlas de pasillo eran en inglés, ya que no había otra forma de poner en común las ideas cuando, por ejemplo, nos reuníamos en torno a un café colegas de Estonia, Portugal, Luxemburgo, Malta, Chipre, Italia y Noruega.

Todos nos fuimos con muchos conocimientos y experiencias que procesar y con una conclusión que parecía -a juzgar por lo que pudimos hablar varios hacia el final- mayoritaria: qué poco sabemos el uno del otro y acerca del trabajo que hacen nuestros representantes europeos, de lo que se discute y decide en la Unión para todos nosotros. Qué cerca y qué lejos estamos todavía.

Mientras tanto…

  • Participé en otro programa de los Enredados, esta vez debatiendo sobre integración o separación de redacciones (de papel y digital de un mismo medio).
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  • Fui a ver la obra 4.48 Psicosis al Teatro Fernán Gómez, de Madrid, protagonizada por la actriz argentina Leonor Manso. La pieza es de Sarah Kane, una autora atormentada y compleja que deja en este texto su testimonio desgarrador sobre la depresión y el suicidio. La obra es -a todas luces, en forma adrede- pesada, monotemática, arrítmica y desnuda de todo adorno y distracción. Para mi concepción bastante burguesa del teatro, demasiado. Está en cartel hasta el 22 de febrero.

Mi lista de Entrevistados

Soy muy dada a hacer listas. De asuntos pendientes, de la compra, de películas por ver y libros por leer, de objetivos, de adjetivos perfectos, de nombres raros y de blogs por visitar y webs donde comprar. Pero también hago listas mentales de cosas más importantes. De recuerdos -flashes- que no quiero olvidar jamás, de logros del año, de amigos con los que puedo contar para todo, de ciudades y rostros inolvidables y de Momentos Periodísticos de Oro.

Me hice periodista para tener la oportunidad de vivir situaciones a las que de otra forma tendría muy difícil -o ningún- acceso, pero sobre todo conocer a personas únicas, a las que admiro por su talento y/o integridad o que me provocan una inmensa curiosidad por la vida que han decidido llevar. Ese ratito sublime de intimidad, de observación mutua y, muchas veces también, de increíble conexión entre dos personas antes desconocidas y que tal vez nunca más vuelvan a cruzarse, compensa para mí todos los gajes del oficio.

Ayer por la noche mi lista de “MPO: Grandes entrevistas” sumó otro ítem.  No pongo allí a personajes famosos por el sólo hecho de serlo (hay varios que he borrado de mi recuerdo espontáneo), sino a aquellos con los que compartí alguno de esos momentos mágicos de descubrimiento y subyugación (por mi parte, está claro, es mi veta “cholula“).

Para mí ella es una pequeña heroína moderna. Simboliza el maravilloso poder de las nuevas tecnologías para abrir canales de comunicación y expresión donde reina el silencio o aturden los gritos disuasorios. Es valiente con todos sus miedos y persistente como sólo pueden serlo quienes creen en algo.

Ahora, internacional

Un proyecto, sólido y ambicioso. Una trayectoria y unos conocimientos sobre la mesa. Una apuesta arriesgada, de las dos partes. Un compromiso firme, dedicación absoluta. Unas ideas muy claras. Mucho trabajo, mucha ilusión. Muchos años volcados ahora, por fin, en el momento justo, en el lugar preciso.

Primero fue el Premio Bitácoras 2008 al Mejor Blog Periodístico.

Ahora el Premio The Bobs 2008 al Mejor Blog Weblog en Español.

Y esto. Y esto.

¿Se puede pedir más? Se puede. Es tiempo de cosecha.

Premio Bitácoras

laura_premio2Los premios siempre vienen bien. Mentira que dan igual, que no importan, que…bla bla bla. Cuando uno sabe que el camino se hizo piedra a piedra, sin pausa y con mucho esfuerzo, que no comenzó con esto sino que viene desde mucho antes, desde el primer día, el festejo es auténtico, sentido, humilde pero sin falsa modestia, reconfortante. Y prueba, una vez más, mi personal teoría de que la vida es un búmeran. A veces demasiado lento, es cierto, pero siempre cumplidor.

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Cáceres, princesas y colegas

Ayer volví de Cáceres, de participar del III Congreso de Nuevo Periodismo al que me invitó el imparable César Calderón. Lo cubrí para 233grados.com, así que allí pueden, los interesados, encontrar conclusiones, resumen y hasta algún pataleo. Pero hay dos cuestiones, más personales, que quiero contar aquí.

La primera es anecdótica. En la inauguración del encuentro estuvieron los príncipes de Asturias y, tras el acto formal, compartieron con nosotros un cóctel, muchas fotos y saludos y algunas palabras. La sorpresa fue cuando, en medio de los flashes y las presentaciones apuradas (en esos momentos hasta los más rebeldes e indiferentes sufren un súbito ataque de pleitesía que los lleva a buscar un roce real con devoción de caza-autógrafos), doña Letizia se detuvo durante muchos más minutos de lo que dicta el protocolo a charlar con un pequeño grupo de mujeres.

Todas éramos periodistas como ella antes de “besar al sapo” y de su misma edad. Preguntó y respondió. Letizia Ortiz muestra una cercanía en el trato directo que al principio desconcierta, una seguridad algo exagerada y una felicidad muy acorde a su cargo. No hizo más que repetirnos lo ocupada que está -le creo- y lo poco que echa de menos su vida anterior -le creo menos.

La segunda cuestión tiene que ver con la peculiar forma de relacionarnos que está provocando internet. A través de Twitter y las redes sociales, y también de los comentarios en el propio blog y los que uno mismo deja en los blogs de otros, se van creando lazos cercanos a un nuevo tipo de amistad. Es una especie de camaradería virtual, muy cercana aunque no haya contacto físico, colaborativa, contenedora y un tanto impersonal.

Los miembros de esas pequeñas “comunidades” tenemos, como en los juegos infantiles, códigos y contraseñas. Así es que, cuando nos encontramos en congresos como éste o en los muchos eventos surgidos en el mundillo de la blogosfera y “twitterland”, sufrimos un ligero desconcierto inicial hasta que recordarmos los datos clave para participar del juego. “Hola. Soy Laura Pintos….” (No sucede nada, las puertas no se abren, hay sonrisas cordiales pero lejanas hasta que recuérdo el “ábrete sésamo”) “De Carpe Diem, soy @credula”.

Estos días en Cáceres este diálogo de marcianos se repitió mucha veces. Le pude poner cara y voz a muchos colegas y conocidos virtuales a los que he ido contactando en la Red y a quienes no me había cruzado en ningún otro sarao todavía. Pasamos momentos estupendos. Muchos de puras risas y bromas, pero también unos cuantos de auténtico debate -el que necesita momentos como éste, el que habíamos ido a buscar al congreso y terminamos encontrando en los pasillos y en los descansos- sobre nuestra profesión y la iRevolución.

El vídeo es de Javier F. Barrera, un grande.

Ya soy parte de Dixi

Si bien llevo un tiempo vinculada al proyecto, recién ahora puedo contarlo abiertamente: me he incorporado a DixiMedia. La nueva empresa, conformada por ex propietarios de Recoletos, se propone crear el grupo de comunicación en castellano más importante en internet. Tiene lo fundamental para lograrlo: un sólido respaldo financiero y profesional y un proyecto original, funcional y solvente.

Estoy contentísima. Es el proyecto que más me ha motivado en los últimos años y estoy segura de que es el más interesante de todos los que están en desarrollo actualmente. En muchos puntos estar desde el inicio -aún somos unos pocos en redacción- me recuerda mi experiencia en el lanzamiento del diario Metro en Buenos Aires (donde fui su primera contratada y su jefa de Redacción). Pero aquí no hay fórmulas que repetir mecánicamente. En Dixi el espacio para la creatividad está garantizado, al igual que la confianza que demuestran sus responsables, con Mario Tascón, Vanessa Jiménez y Jorge Martín-Luengo (los tres ex Prisacom) a la cabeza, en su propia experiencia y en la profesionalidad de quienes integramos el equipo.

DixiMedia ha optado por una estrategia muy bien planificada y pensada. La avanzadilla es el blog sobre medios, comunicación y tendencias 233grados, que ya está en marcha y ocupa mis días, y la Practicopedia, que será lanzada en breve.

Como todo proyecto que se inicia éste acapara gran parte de mi tiempo y desvelos, lo cual incide negativamente en mis blogs personales y en mi vida social y personal (aunque no es queja, “sarna con gusto no pica”). Pero también me está permitiendo poner en práctica todos los conocimientos que he adquirido últimamente en el mundo digital y encontrarle el punto a la jugosa mezcla entre periodismo y tecnología.

La reconversión profesional está pillando a muchos colegas como una ola brava que se les echa encima y les obliga a dar brazadas desesperadas (algunos incluso intentan nadar contra la corriente). Yo, sin embargo, creo que se trata de una ocasión única, e histórica, de vivir una profunda transformación del periodismo debido a la irrupción de nuevas herramientas y medios. Un cambio que afecta ya en mayor o menor medida a todos los ámbitos de la vida, pero que en nuestro caso particular es total e impostergable. Y, como todas las revoluciones, ésta también supone una explosión de oportunidades que hay que saber aprovechar y valorar.

La resistencia es inútil.

Dedos veloces

Me dedico a escribir. Entonces no es extraño que lo haga con todos los dedos, a buen ritmo y sin mirar al teclado. Aprendí a hacerlo en una vieja academia barrial que seguía el método de las Pitman, con un cartón pintado con las teclas en la pared y unas vetustas máquinas de hierro negras a las que no se podía dirigir ni un pestañeo si no se quería recibir un chistido reprobatorio de una profesora fantasma. La facultad me obligó a poner en práctica lo que había malaprendido en aquellas clases de método infernal. Primero con una máquina de escribir eléctrica en la que llené cientos de páginas de trabajos prácticos tirada en la cama o sobre el suelo, luego ya con mi primer ordenador de mesa de pantalla en blanco y negro y sin conexión a internet. Para cuando llegué a la agencia Télam ya dominaba el alfabeto táctil y, lo confieso, llegué a agradecer la impaciencia de aquella profesora de pergamino: no hay nada más práctico que poder olvidar el movimiento de los dedos para concentrarse en las ideas que se van dibujando sobre el fondo negro en búsqueda de la ansiada pirámide imaginaria. Cuando yo empecé a trabajar como periodista todavía no había internet en la redacción y para documentarnos debíamos bajar a la hemeroteca a consultar los archivos en papel (creo que necesito escribirlo para recordarlo). Lo que pasó a partir de allí lo hemos vivido todos, de una u otra forma. Las nuevas tecnologías asomaron la cabeza un día y cuando nos quisimos dar cuenta las teníamos sentadas en el sofá con las piernas arriba de la mesa preguntándonos qué había de cena. Para mí estamos viviendo una revolución histórica. Somos la generación que conoció los dos mundos. Esto supone un valor agregado que debemos saber utilizar y potenciar. Las herramientas no nos asustan porque son sólo eso, utensilios que se aprende a usar y se modifican e interpretan a nuestro gusto y necesidad. El que se resiste a mutar sólo consigue quedarse en tierra.

Toda esta introducción sólo para invitarlos a un juego que mide la velocidad del tipeo. Creo que en alguna época a las “secretarias ejecutivas” le pedían 80 palabras por minuto…¿o mis recuerdos exageran? Yo llego a las 50 en un día como hoy, que no es de los mejores. ¿Ustedes? Para hacer el test pinchar en mi score:

50 words


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Pensar antes de escribir

La era del micro-blogging

A y B miran a C, que está sentado frente a su ordenador.
A a C: -¿Qué haces?
C: -Escribo.
A: -Pero no estás tipeando.
C: -Primero tengo que pensar.
A a B: -¿Has oído?
B: -Qué raro.

Vía.

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